Mentiras electrizantes

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EL PITAZO

 

César Batiz | El Pitazo

CRISIS ELÉCTRICA Desde el año 2001 el sistema eléctrico venezolano se sostiene sobre mentiras, medias verdades y encubrimientos. Ya para ese año se sabía, gracias al estudio realizado por expertos del Oficina de Planificación del Sistema Eléctrico Nacional y de las empresas eléctricas públicas y privadas del país, que se necesitaría aumentar la generación de electricidad para atender futuras demandas de una economía que apuntaba al crecimiento.

No fue sino hasta el año 2004 cuando el entonces presidente de la República, Hugo Chávez, aprobó la ejecución de proyectos con la finalidad de aumentar la disponibilidad de megavatios de origen térmico. Quedó en manos del ministro Rafael Ramírez y del viceministro de Energía Eléctrica, Nervis Villalobos, la contratación y el desarrollo de las obras. 

Aquella ocasión sirvió para los primeros grandes negocios de Villalobos, hoy preso en España por una acusación por legitimación de capitales y quien en los próximos días sería extraditado a EEUU para responder a otros señalamientos de corrupción. Se le investiga por recibir pagos millonarios de la empresa hispana DuroFelguera, por una asesoría oral durante la licitación de la construcción de la planta Termocentro, en los Valles del Tuy, en el año 2009.

“El oficialismo obvió las advertencias hechas en 2001, entregó proyectos a una empresa que acumuló más de diez años de rezago en la conclusión de los proyectos, ignoró las señales de la crisis y decretó una emergencia para blindar los bolsillos de empresarios y funcionarios. Ahora, el ministro mentiroso sigue en su puesto en San Bernardino”

En 2004, Villalobos entregó obras eléctricas a empresas como Pacificc Rim Energy, presidida por los hermanos Majel y Khaled Kalil, quienes se rezagaron en la construcción de las cuatro plantas asignadas en diferentes partes del país. Solo terminaron la Josefa Camejo, en Punto Fijo, la cual ha presentado graves fallas al punto de que ha estado más paralizada que en funcionamiento. La Ezequiel Zamora, la Alberto Lovera y la de Cabrutica aún no están 100 % operativas 14 años después. Pacificc Rim Energy fue vendida en 2014 a Abdul Hady Ali, quien le cambió el nombre a Indigo Energy International.

Un nuevo paso en el menú de las mentiras, medias verdades y encubrimientos ocurrió entre junio de 2009 y junio de 2010. Era la época de la crisis eléctrica, una crisis que fue inducida para provocar una emergencia y, con ella, contratar a empresas sin licitación. Esa es la hipótesis de los expertos del think tank eléctrico llamado Grupo Ricardo Zuloaga, entre quienes se encuentran los ingenieros José Aguilar, Miguel Lara, Iñaki Rousse, Víctor Poleo y Nelson Hernández. Ellos coinciden en apuntar a la responsabilidad de quienes manejaban el sistema eléctrico, que teniendo la información sobre el descenso del nivel del embalse del Guri, no tomaron las decisiones adecuadas en el momento exacto y esperaron que se acercara el colapso.

En esa época el gobierno de Chávez ondeó como banderas tres grandes mentiras memorables. La culpa es del fenómeno El Niño, que dejó al país sin lluvias por un largo período; las fallas la generaron las iguanas, zamuros y otros animales; y junto a estos cuentos un escupitajo de falsedad al rostro de los venezolanos. Fuimos entonces los habitantes de este país los culpables de la emergencia porque consumíamos mucha electricidad, según la versión oficial.

La otra gran mentira la dijo el mismo Chávez. Las inversiones eléctricas proyectadas de 2010 a 2012 lograrían el blindaje eléctrico del país, por lo que ningún niña o niño causaría jamás una emergencia eléctrica. Mentira, gran mentira, pues desde entonces lo único que se blindó fue el bolsillo de funcionarios y empresarios, entre ellos los dueños de Derwick Associates, quienes recibieron en sus cuentas más de $2.000 millones por vender máquinas usadas como si fueran nuevas.

La última etapa, por ahora, de la gran mentira la vivimos en vivo y directo, aunque no es la primera vez del ministro Luis Motta Domínguez, pues se ha cansado de culpar al sabotaje de los apagones ocurridos en el país. Al escribir este artículo es 27 de marzo, un día después de cumplirse el plazo de 15 días que dio el general para superar la emergencia eléctrica que provoca que pobladores de los Andes, Zulia y parte de los Llanos pasen hasta 12 horas diarias sin energía eléctrica. Mintió al país sabiendo lo imposible que sería cumplir con la palabra empeñada. Pero allí está en su despacho de San Bernardino. Sigue dirigiendo las mentiras electrizantes.

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