Ing° Gustavo González U.
Venezuela está discutiendo hoy lo que California hizo mal en 1996, y si no se entiende bien, se repite. La crisis de electricidad en California (1996-2001) y la quiebra de Enron (2001) fueron dos eventos conectados que surgieron de la desregulación del mercado energético, la manipulación de precios y un fraude financiero masivo. Hechos a recordar, hoy en día, cuando estamos en la revisión de la Ley para el sector Eléctrico Nacional (SEN) de Venezuela y necesitamos la apertura del negocio eléctrico al sector privado. En 1996, California aprobó la Ley AB 1890, impulsada por la Comisión de Servicios Públicos y con fuerte cabildeo de empresas como Enron, para abrir el mercado eléctrico a la competencia. Las empresas de servicios públicos (como PG&E y Southern California Edison) tuvieron que vender sus plantas generadoras y quedaron obligadas a comprar energía en un mercado mayorista volátil, pero con los precios minoristas congelados para los consumidores. Entre las causas estructurales hubo una sequía entre 1999 y 2001 que redujo la energía hidroeléctrica del noroeste, creció la población un 13% y hubo cuellos de botella en la transmisión. Se habla de un “superniño” 2026-2027.
Hubo manipulación de compañías comercializadoras de energía —encabezadas por Enron— que aprovecharon las fallas de diseño del mercado (la Power Exchange o PX y el ISO) para crear escasez artificial. Hubo estrategias infames, utilizaron maniobras con nombres como Death Star, Fat Boy, Get Shorty y «lavado de megavatios» (megawatt laundering), que consistían en cerrar plantas por «mantenimiento» en horas pico, reservar capacidad de transmisión innecesaria para inflar costos de congestión, y sacar energía del estado para venderla sin topes de precios. Los precios mayoristas se dispararon hasta un 800%, hubo apagones rotativos (rolling blackouts) en 2000 y 2001, y la empresa PG&E se declaró en bancarrota (abril de 2001), mientras que el costo total para el estado superó los $40,000 a $45,000 millones de dólares. En Venezuela, aún no existe la figura del comercializador independiente y faltan unos cuantos años para considerarlos, pero YA tenemos un déficit diario oferta-demanda de electricidad que produce racionamientos rotativos de 2.500 a 3.000 MW.
La Quiebra de Enron (2001), por fraude contable, no sólo manipuló el mercado eléctrico en el oeste de EE. UU., sino que ocultó deudas millonarias y exageró sus ganancias durante años mediante «entidades de propósito especial» y una contabilidad creativa avalada por su auditora, Arthur Andersen. Cuando salieron a la luz los fraudes sobre su verdadero estado financiero, el precio de sus acciones se desplomó de más de $90 dólares en el año 2000 a menos de $1 dólar en 2001. El 2 de diciembre de 2001, Enron se declaró en la que fue, en ese momento, la mayor bancarrota de la historia de Estados Unidos. La quiebra destruyó los fondos de pensiones y los ahorros de miles de empleados. Esto llevó a la disolución de Arthur Andersen y a la condena penal de más de dos docenas de directivos de Enron. California demuestra que el riesgo no es privatizar o no, sino privatizar sin un regulador independiente, sin seguridad de suministro y con tarifa politica. Exactamente los 3 riesgos que tenemos hoy en Venezuela.



