Revisión de la Ley de Electricidad (II)

Ing° Gustavo González U.

 

Continuando con la crisis de California y la quiebra de Enron, el Cambio Legal que disparó todo: Ley AB 1890 (1996), California tenía el sistema como Venezuela hoy: todo integrado y regulado por el Estado. Con la ley AB 1890 decidieron «liberalizar» pero lo hicieron a medias: a) Obligaron a las distribuidoras (Edison, PG&E) a vender sus plantas generadoras. Se quedaron sin generación propia; b) Les prohibieron firmar contratos a largo plazo. Tenían que comprar TODA la energía en el mercado spot del día, en la bolsa CalPX; y c) Pero les congelaron el precio que podían cobrar al usuario final. Si en el mercado spot la energía subía de 3 a 30 centavos, ellos no podían trasladarlo. El resultado era que compraban carísimo y vendían barato. Quebraron. PG&E quebró en 2001. California fracasó no por privatizar, sino por regular mal: Separó generación de distribución sin permitir contratos de cobertura. Congeló la tarifa final por populismo. Dejó el mercado spot sin vigilancia.

Enron no generó la crisis, la explotó con huecos regulatorios federales: a) La Federal Regulatory Commission (FERC) no puso techo de precios en el mercado mayorista de California. Era «mercado libre total»; b) La ley federal Commodity Futures Modernization Act de 2000 dejó a Enron operar sus mesas de trading de energía fuera de toda regulación, como si fuera un casino; y c) Estrategias ilegales: Con eso crearon tácticas con nombres: «Death Star», «Fat Boy», «Get Shorty». Básicamente sacaban plantas de servicio a propósito para crear escasez artificial, congestionaban líneas de transmisión ficticias y luego cobraban por descongestionarlas. Subieron el precio de $30/MWh a $1,400/MWh en pocos meses. Enron quebró en diciembre 2001 porque cuando California investigó, se vio que sus ganancias eran humo contable. Tenían deudas escondidas en empresas de papel (SPEs). Que aprender: California demuestra que el riesgo no es privatizar o no privatizar, sino privatizar sin un regulador independiente, sin contratos a largo plazo y con tarifa política. Exactamente los 3 riesgos que tenemos en Venezuela hoy.

Si bien en Venezuela se busca, con la privatización de Corpoelec, la fragmentación del proceso dividiéndolo en Generación, Transmision y Distribución-Comercializacion, debe evitarse sustituir el monopolio público por monopolios privados ni llegar a la atomización de la distribución definiendo unidades de negocios minimas bajo régimen municipal y mucho menos en manos de comunas. Esto se aplica no sòlo al sector eléctrico sino también a la industria del gas o del petroleo, insumos básicos para la generación de electricidad. El mejor ejemplo es Argentina donde el grupo español Endesa que en 1999 luego del corte de suministro de energía en la Ciudad de Buenos Aires (que se prolongó durante 14 días), logró acceder al 65,6% de Edesur (distribuidora de la zona sur del área metropolitana de Buenos Aires), cuando ya contaba con el 37% de Edenor (distribuidora de la zona norte) y pasó a controlar las mayorías accionarias de las Centrales de generación térmica Costanera, Dock Sud y Termoeléctrica Buenos Aires. Hay que fijar límites a la integración vertical de las empresas regionales de distribución que resulten en Venezuela.