CORREO DEL CARONÍ
PÚBLICO & CONFIDENCIAL/Damián Prat C.
La gran mayoría de los trabajadores de nómina de las empresas estatales de Guayana están decepcionados de una “revolución” que no es tal, sino muy antiobrera, que viola todos los derechos laborales y quiere eliminar las conquistas sociales logradas históricamente a lo largo de años de lucha. Una farsa de socialismo de ideas muy atrasadas, retrógrado, que cree en una supuesta “igualdad” mala por debajo, en la pobreza, que en lugar de promover el progreso de la familia del trabajador los quiere a todos más pobres y por tanto más dependientes y manipulables. Hay un socialismo democrático, moderno, progresista, de avanzada, que promueve que exista junto al Estado, una empresa privada próspera, con responsabilidad social para que crezcan el empleo y la riqueza del país. Y derechos laborales garantizados para el progreso social.
La gran mayoría de los trabajadores de Guayana, que habían votado varias veces por el chavismo, han ido cambiando, tanto en las parlamentarias como en las presidenciales y regionales. Cada vez más. Es fácil ver que en las zonas residenciales de los trabajadores de nómina estable de Guayana, el triunfo es de los candidatos de la Unidad Democrática y progresista. Así fue en las parlamentarias y creció más con Capriles, candidato que definió claramente y sin tapujos la firma de los contratos colectivos, el pago de deudas y el rescate pleno de las empresas básicas, mediante inversiones y gerencia de calidad con trabajadores que saben, sin forasteros ineptos de carnet partidista. Definió también crear más empresas transformadoras y generadoras de empleo mediante la inversión privada y el cese de las arruinadoras expropiaciones.
Ese proceso de cambio hacia el futuro y el progreso para salir de la ruina y el atraso, es más lento en las zonas donde hay más empleo precario y más dependencia del gobierno. La Mesa de la Unidad y los partidos que la integran (donde por cierto no hay nadie de extrema derecha sino que predominan las organizaciones y líderes de centro izquierda y centro), tienen que asumir la responsabilidad de encontrarse con esa mayoría a la que el gobierno quiere mantener pobre y dependiente para controlarla. Y el encuentro es en las luchas sociales, con un mensaje directo.
Los trabajadores de avanzada, organizados en sindicatos, tienen un rol estelar. Luchar en su ámbito laboral y sindical pero al mismo tiempo, vincularse a las comunidades. Ser parte de la lucha contra el desastre de los servicios públicos, en favor de un sistema de salud eficiente. Acompañar a la gente en el reclamo contra el imperio de la criminalidad destaca. ¿Cuántos sidoristas, ferromineros o del aluminio (o sus familiares, amigos y vecinos) han sido asesinados por el hampa por culpa de la desidia e irresponsabilidad del gobierno?
TIP 1: Solidaridad. Tenemos que agradecer de nuevo la inmensa ola de solidaridad que seguimos recibiendo ante el atropello del cierre de Público & Confidencial radio ante las presiones del gobierno y en especial del gobierno regional que quiere medios sumisos que no le den voz el trabajador y al pueblo. Sindicatos y trabajadores, así como empresarios dignos que no aceptan ser “bozaleados” por los negocios de la corrupción del gobierno. Medios de comunicación dignos. Periodistas, escritores y sobre todo muchas personas de la comunidad. Les reitero: no nos rendiremos. Seguiremos luchando por abrir canales de voz a Guayana. Este desastre antinacional no será sepultado por el silencio de la censura.
TIP 2: Orinoco Iron. ¿Quién es el responsable que por vez primera desde la existencia de la empresa, sus trabajadores ya tengan 31 meses con su contrato colectivo vencido? Y que por ese congelamiento, los trabajadores y sus familias hayan sufrido un retroceso en sus ingresos y calidad de vida. El patrono gobierno les aplica a estos trabajadores lo mismo que les ha impuesto a la fuerza a los venalumnistas (5 años sin contrato), alcasianos, bauxiteros y carboneros (4 años sin contrato); ferromineros y sidoristas (dos años y medio) para no recordar la maldad contra los empleados públicos (casi ¡10 años sin contrato!). El mito del estatismo le sirve de disfraz al gobierno más antiobrero que hayamos conocido en la historia de Guayana. Los hechos son los hechos. Quien tenga ojos que vea.

