NUEVA PRENSA DE GUAYANA
Santa Elena de Uairén.- Alrededor de 20 familias residenciadas en las calles Carrao y Wei de la urbanización Brisas del Uairén este, se aproximaban a las 40 horas sin electricidad cuando el servicio, finalmente, fue reconectado durante la mañana de ayer martes.
La caída del flujo eléctrico se produjo el domingo, sobre las nueve y media de la noche, debido a la falla del transformador del cual dependen más de 20 viviendas y al menos cinco establecimientos comerciales.
Ni en la zona ni en Puerto Ordaz contaban con el repuesto de la pieza averiada. Ante la contingencia, la Alcaldía prestó un transformador que -por no contar con todas las especificaciones técnicas- fue sometido a modificaciones para solventar la situación, esto mientras llega el repuesto definitivo.
Contingencia superada
Elena Caro, vocera del Consejo Comunal de Brisas del Uarién oeste, relató que el equipo de la Subestación Santa Elena Planta Cadafe evaluó la situación y se topó con un transformador dañado y que, en principio, este no sería sustituido antes del jueves, pues la región no poseía repuestos.
No obstante, agregó que la Alcaldía prestó un transformador que será puesto a tono para restablecer el fluido eléctrico cuanto antes, en beneficio de los habitantes de los tramos afectados.
Durante el tiempo que duró la emergencia, poco más de 36 horas, los vecinos recurrieron a sus familiares y amigos para mantener la comida perecedera refrigerada, mientras que los comerciantes aprovecharon para hacer mantenimiento e incluso uno de ellos activó una planta.
Simón Hernández, habitante de la calle Carrao, contó que en su casa pasaron todo a un congelador y, cuando este se descongeló, se llevaron todo a casa de los familiares en Akurimá.
“La comida una parte se fue a la basura y otra parte a casa de un hijo y teniendo pérdidas en el negocio porque no tenemos Internet. Yo considero que es falta de planificación porque no hay repuestos”, dijo Lucy de Olivares, encargada de un centro de conexiones ubicado en la zona afectada.
Por su parte, Neikel Guzmán, propietario de un súpermercado, pidió prestada una planta para alimentar sus enfriadores. “Es de un amigo que la tenía sin uso, pero de lo contrario me hubiera tocado comprar una porque tenía el hielo, los jugos, el queso, la charcutería y todo eso lleva refrigeración”.

