Catástrofe Electrizante

EL PITAZO

 

Venezuela y su calidad de vida se desmoronan, la llamada “crisis eléctrica”, quedó atrás y hemos pasado a otro nivel de mayor severidad: una verdadera “catástrofe electro-energética”. Veamos por qué…

El primer trimestre de 2018 siempre es el de menor demanda y consumo eléctrico anual para el Sistema Eléctrico Venezolano (SEV) y, sin embargo, el país vive al filo de los apagones por la aceleración del deterioro del equipamiento en: plantas (generación), transmisión (las líneas) y la distribución (las subestaciones). La falta de mantenimiento ha dejado al SEV con cada vez una mayor reducida maniobrabilidad y prolongada duración de las interrupciones. Todo esto a pesar de que en la actualidad los niveles de demanda y consumo eléctrico se asemejan a los de los años 2004 y 2005 respectivamente.

“No hay consumo ni demanda excesiva por los sufridos usuarios del pésimo servicio, ellos son las víctimas y no los culpables, bajeza que el régimen ha cometido al señalarlos”

Han ocurrido hitos inéditos que desmontan todas las matrices de opinión engañosas del régimen que mal ha dirigido el más medular de los servicios públicos. Destacamos algunos de ellos:

No se trata de ninguna “sequía”. El Guri está 80 % lleno y en su casi medio siglo de operación, Venezuela jamás había sido tan racionada (más de 14 millones de personas sufren por los apagones) en el trimestre de más baja demanda.

El tener el Guri tan lleno por la moribunda actividad economía que cada vez consume menos, por las abundantes lluvias y la destrucción de las Empresas Básicas de Guayana, garantizarían que este 2018, tendríamos un derroche energético sin precedentes. Ojalá este año abran oportunamente las represas del Guri para no repetir la tragedia del 2017 cuando inundaron San Félix y Puerto Ordaz.

Pero entonces preguntamos ¿quién es el gran derrochador de energía en Venezuela? ¿El ama de casa que vive pariendo por falta de electricidad y otras tantas penurias o el régimen que malgasta con plena impunidad? Insisto: No hay consumo ni demanda excesiva por los sufridos usuarios del pésimo servicio, ellos son las víctimas y no los culpables, bajeza que el régimen ha cometido al señalarlos.

Tras más de una década de abuso por sobre-exigencia de la Red Troncal de Transmisión, RTT, la columna vertebral de SEV comienza a fallar. Esto pasa por la excesiva debilidad de la generación térmica que es insostenible tapar . Cada vez que ocurre un gran apagón equipos vitales en la RTT se queman o explotan, y no hay como reponerlos. Haciendo un símil médico, sí las fallas en la RTT son un fuerte resfrío y si hay fallas en la distribución , que es lo más cercano a los usuarios, eso se transforma en una pulmonía de cuidados intensivos, por sus paralizantes efectos.

PDVSA también en decadencia no puede suministrar el combustible líquido para las plantas térmicas de Centro Occidente eléctrico de Venezuela (Alto Apure, Mérida, Portuguesa, Táchira, Trujillo y Zulia) porque no hay ni la disponibilidad del gas natural, ni los gaseoductos para transpórtalo, el existente sólo llega hasta el estado Lara y está copado. Aunque el gas abunda en el país este se quema al desperdicio creando un ecocidio al planeta en el oriente.

La catástrofe electro-energética se propulsa porque existe otro apagón quizás más sigiloso, aberrante y dañino, el “ Apagón Informativo” del SEV. Desde noviembre del 2010, Corpoelec escondió la mayor suma de información del SEV posible , para no someter al imparcial escrutinio su mediocre gestión ante la colectividad nacional. Esto es inédito para los sistemas eléctricos en las Américas.

Al esconder la información del SEV, la nación queda en completa indefensión . Eso hace posible, episodios como: Guri, El Niño, La Vueltosa, aumentos inmorales del pésimo servicio y un sin número de abusos. Todo para esquilmar el Tesoro de la Nación en corrupción vía plantas térmicas, muchas de ellas ni siquiera nuevas, adquiridas sin tener ni siquiera el combustible para operarlas. Por lo rápido, se garantizan comisiones para delincuentes públicos y privados dentro de un mar de impunidad al menos en Venezuela.

La causa raíz de la “catástrofe electrizante” es el régimen y sus cómplices. Es imperativo su remoción sin dilación para evitar más destrucción. Es hora de afrontar esto con los más capaces, éticos, de hablar claro, genuinos expertos y por sobre todo acudir sólo a aquellos con comprobada agilidad, conocimiento y honradez extrema o se impondrá el terrible dicho “Adios luz que te apagaste”.

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