Derroche energético e inundaciones del 2017

EL PITAZO

 

Por negligencia en el manejo del embalse de Guri hay una nueva amenaza para Guayana en 2018

Crisis energética  Todavía está fresca la angustia y las penurias sufridas por las inundaciones de las que fueron víctimas los habitantes de San Félix y Puerto Ordaz entre julio y agosto de 2017 y rumores sobre un posible colapso de la presa del Guri.

Para el autor, conocedor del Sistema Eléctrico Venezolano, SEV,  las mismas se debieron a un manejo negligente por parte de las autoridades de nuestro principal embalse hidroeléctrico de Venezuela, el Guri.

El análisis se basa en datos actuales de la gestión del embalse, hubo negligencia, que califica como criminal, contra los más indefensos ante el poderío de los torrentes de agua vertidos al tener que abrir de emergencia las compuertas de todas las represas de Guayana.

El origen fue la intransigencia del Ministro de Electricidad, quien luego de la crisis del 2016,  insistió en llenar el embalse como sea, aún a costa de infra generar energía hidroeléctrica ante una hidrología favorable a partir del 28 de abril de 2016. Esto aceleró el desgaste del parque térmico y resultó en un show mediático en cadena nacional, el cual, él mismo llamó “una victoria popular”.

La negligencia está en que con anticipación de 32 meses se sabe qué es lo más probable a suceder en el río Caroní que alimenta todas las represas conocidas como el bajo Caroní. El 6 de julio se abrieron las compuertas cuando el embalse había alcanzado la cota 267,83 metros sobre el nivel del mar, m.s.n.m., equivalentes al 85,8 % del volumen útil del embalse (el embalse aún no estaba lleno y eso no se mostró). Luego de tirar al desperdicio, casi 20 millones de litros de agua ese día, se cerraron las compuertas por los próximos 11 días a sabiendas de que venía una crecida.

Recordemos que Corpoelec mantiene oculta la cota del principal embalse desde el 2 de mayo de 2016, cuando registró 241,58 msnm. En efecto, en ese lapso de 10 días, el Guri subió 220 cm, las compuertas se abrieron tarde, 16 días después del vertimiento inicial los caudales de aportes fueron 95,4% del máximo histórico, alcanzado en 1994. Este accionar, sin un esfuerzo serio proactivo desde  Defensa Civil, terminó arremetiendo contra los más indefensos en las ciudades de Puerto Ordaz y San Félix.

En Venezuela se ha derrochado el 27% de toda la energía anual del país, un daño agregado de US$ 72 mil 600 millones, en detrimento del PIB

Caudales de aportes, aliviado el nivel del Guri durante vertimientos de 2017

El deber ser era haber abierto las compuertas por lo menos dos semanas antes del 6 de julio y así ir creando un volumen para albergar la crecida que se venía y por no hacerlo, al llegar la misma al abrir las compuertas agresivamente, hecho que también coincidió con la crecida del más poderoso Río Orinoco, acto también sabido, se agravó la tragedia.
Por el resto del año 2017, al no querer producir más energía hidroeléctrica y usar la hidrología favorable, el ministro siguió induciendo el desgaste del sobre exigido parque térmico, que hoy mantiene a diario más de 14 millones de habitantes, bajo los más severos racionamientos de la historia, aunque el Guri cuenta con más del 78% de su volumen útil.
El desperdicio sin parangón tiene las siguientes dimensiones:

1. 54 millones de Barriles Equivalentes de Petróleo, BEP cuyo valor supera US$3 mil 500 millones.

2. Derroche del 27% de toda la energía anual de Venezuela, un daño agregado de US$72 mil 600 millones, en detrimento del Producto Interno Bruto o PIB. Este bloque de energía equivale a toda la energía anual para las Empresas Básicas de Guayana.

Resulta írrito, que la AVIEM, Asociación Venezolana de Ingenieros Eléctricos y Mecánicos en su Revista Nro.1, en un artículo anónimo en las páginas 13 y 14 publicará:

“Últimamente han salido artículos en los medios de comunicación social y en las redes sociales en los cuales se atribuyen estas inundaciones al mal manejo del embalse de Guri, lo cual no es cierto”. “El Sistema de embalses hidroeléctricos del bajo Caroní está operando normalmente y no es el causante de las inundaciones que han ocurrido en Puerto Ordaz.”
No hay nada consciente y menos eficiente en el accionar demostrado, que convierte infraestructura creada para el bien de la nación en armas letales de destrucción contra sus más débiles. Preocupa mucho en la actualidad, dado que el embalse de Guri lleva un vertiginoso ritmo de ascenso aun mayor al del 2017, que se vuelva a repetir esta tragedia.

https://elpitazo.com/opinion/derroche-energetico-e-inundaciones-del-2017/