Los Centros de Datos (III): Facturas, infraestructura y regulación eléctrica

Ingº Gustavo González U.

 

En varios Estados de Norteamérica se acusa a los Centros de Datos (CD) por el disparado costo de la electricidad, dando por sentado, que el aumento en los costos de electricidad de las facturas de electricidad es debido a las extensas demandas de energía de los CD de las grandes tecnológicas y algunos estados presionan a los CD para que paguen más por la infraestructura eléctrica. El sistema actual distribuye miles de millones en costos a todos los clientes de electricidad. Los CD causaron el 70% del aumento de costos de electricidad del año pasado, que ascendió a $9.3B. Según informa AP News el aumento es debido a que las demandas de energía de grandes empresas tecnológicas como Microsoft, Google, Amazon y los centros de datos de Meta, superan el consumo de electricidad de ciudades como Pittsburgh o Cleveland.

Varios estados están investigando cómo los CD afectan las facturas de electricidad, mientras que otros están intentando hacer que ellos Cpaguen una mayor parte de los costos de las nuevas centrales eléctricas y las líneas de transmisión. “Hay un clamor masivo”, dijo Charlotte Shuff de la Junta de Servicios Públicos de los Ciudadanos de Oregón, según informó AP. “Gran parte de esta infraestructura se está construyendo solo para unos pocos clientes”, dijo Ari Peskoe de la Universidad de Harvard, según informó AP. En Georgia, residentes como Beverly Morris también culpan a los CD de Meta cercanos por la escasez de agua, citando millones de galones utilizados para refrigeración. Meta niega dañar las aguas subterráneas, pero los locales siguen siendo escépticos.

Ante el aumento de las facturas de electricidad, los estados en EEUU se ven presionados para proteger a los clientes domésticos y comerciales regulares de los costos de alimentar a los CD de las grandes empresas tecnológicas, que están hambrientos de energía. No está claro que algún estado tenga una solución, y el efecto real de los CD en las facturas de electricidad es difícil de determinar. Algunos críticos cuestionan si los estados tienen la valentía para adoptar una línea dura contra gigantes tecnológicos como Microsoft, Google, Amazon y Meta. Pero más de una docena de estados ha comenzado a dar pasos a medida que los CD impulsan la rápida construcción de centrales eléctricas y líneas de transmisión.

Los CD de IA consumen una cantidad enorme de electricidad, a veces más del 20% del uso de un país, sin embargo, las empresas raramente divulgan cifras exactas. Además, la investigación muestra que los mensajes generados por IA producen impactos ambientales significativos. El consumo de energía anual de un correo electrónico semanal generado por IA equivale al uso de energía de nueve hogares durante una hora. Los expertos advierten que los hábitos individuales se suman para estresar los CD que actualmente utilizan el 2% de la electricidad global y experimentarán un crecimiento significativo debido a la creciente adopción de la IA. AP señala que los investigadores de Wood Mackenzie encontraron que las ‘tarifas especiales’ de los CD en 16 estados no cubren los gastos de construcción de nuevas plantas de energía, obligando a los clientes regulares a absorber los costos adicionales.

AP informa que Oregón ha ordenado a los reguladores establecer tarifas más altas para los CD, mientras que Nueva Jersey está investigando posibles aumentos de tarifas irrazonables para los usuarios. Pensilvania está redactando un marco de tarifas estándar para determinar planes de pago apropiados para las empresas de tecnología. “Estamos hablando de mejoras reales en la transmisión, potencialmente cientos de millones de dólares”, dijo el presidente de la comisión, Stephen De Frank, según lo informado por AP. “Y eso es lo que no quieres que el usuario termine pagando”, añadió.

Todo lo anterior significa poner presión a los operadores de la red eléctrica de cada país para que reduzca los aumentos de precios, estudiar el efecto de los CD en las facturas de electricidad o apremiar a los propietarios de los CD para que paguen una mayor parte de los costos de las infraestructuras nacionales. El aumento de las facturas de electricidad es algo de lo que los legisladores han escuchado hablar mucho y los presiona a replantear un sistema que, históricamente, ha distribuido los costos de la infraestructura eléctrica entre los distintos tipos de consumidores de forma proporcional al consumo de electricidad. Puede resultar que gran parte de esta -miles de millones de dólares- se está construyendo sólo para unos pocos clientes e instalaciones, y resulta que estas son las empresas más ricas del mundo y es natural que algunas de las premisas esenciales sobre las que se basa todo esto, en cierto modo, se vengan abajo. Y es un “avispero” que enfrenta a las diferentes clases de usuarios de servicios públicos entre sí. Los CD necesarios para dar cabida al auge de la inteligencia artificial aún se encuentran en la etapa de planificación regulatoria, y es de esperar que las grandes empresas tecnológicas y a los desarrolladores de CD, estarán comprometidos a pagar la parte justa que les corresponde.

No obstante, cada vez hay más pruebas que sugieren que las facturas de electricidad de algunos estadounidenses aumentan para subsidiar las enormes necesidades energéticas de las grandes empresas tecnológicas a medida que Estados Unidos compite contra China en una carrera por la superioridad en la inteligencia artificial. Wood Mackenzie, compañía de datos y analítica, publicó un informe hace unas semanas que sugiere que las 20 tarifas especializadas propuestas o vigentes para CD en los 16 estados que estudió no son suficientes para cubrir el costo de una nueva planta de energía de gas natural. En otras palabras, a menos que las empresas de servicios públicos negocien tarifas especializadas más altas, otros tipos de usuarios de servicios públicos —residenciales, comerciales e industriales— son probablemente quienes pagan las necesidades energéticas de los CD.

El año pasado, cinco gobernadores, encabezados por Josh Shapiro, de Pensilvania, comenzaron a oponerse a los precios de la energía establecidos por PJM Interconnection, el operador de la red del Atlántico Medio, después de que esa cantidad se disparara casi siete veces. Advirtieron que los clientes “están pagando miles de millones más de lo que es necesario”. PJM aún no propone maneras de garantizar que los CD paguen su carga, pero Monitoring Analytics plantea la idea de que los CD sean obligados a proveerse de su propia electricidad. En una declaración presentada recientemente, dijo que esto evitaría una “transferencia masiva de riqueza” de la gente común a las empresas tecnológicas. Al menos una docena de estados consideran maneras de que los CD paguen costos de transmisión locales más altos.

En su mayoría, las leyes estatales en EEUU no obligan a los grandes consumidores de energía -como los CD a revelar públicamente su consumo eléctrico, por lo que determinar si pagan la parte justa que les corresponde de los costos de transmisión “será un desafío”. En un informe reciente, el Programa de Derecho Ambiental y Energético de la Universidad de Harvard cuestionó la motivación de las empresas de servicios públicos y los reguladores para proteger a los usuarios de servicios públicos de asumir el costo de la electricidad para los CD, pues, tanto las empresas de servicios públicos como los Estados tienen incentivos para atraer a grandes clientes, como los CD. En Venezuela, tanto en Puerto Ordaz, Guayana como en Valencia, Carabobo se crearon zonas industriales con incentivos especiales para atraer los inversionistas.

Para lograrlo, las empresas de servicios públicos —cuyas tarifas deben ser aprobadas por los reguladores— pueden ofrecer “ofertas especiales a clientes privilegiados”, como un CD, y trasladar efectivamente los costos de esos descuentos a los usuarios regulares de los servicios públicos, y muchas leyes estatales pueden proteger la divulgación de esas tarifas. Esto lleva a
elaborar una estructura tarifaria modelo para que las empresas de servicios públicos consideren su adopción. Un objetivo general es lograr que los desarrolladores de CD cumplan con lo que prometen. No se quiere que los cientos de millones de dólares que se requieran construir sean los contribuyentes quienes se vean obligado a pagar.

Para cerrar revisemos el caso del Estado de Illinois de EEUU y las enseñanzas que nos pueda dejar para el sector eléctrico en general. Las tarifas eléctricas en Illinois, como en gran parte de Estados Unidos, no se fijan de forma racional según las necesidades de la población o la industria. En cambio, el país, y en general cada pais, está dividido en múltiples mercados de energía. En algunos de estos mercados, los precios se determinan mediante subastas en las que empresas distribuidoras de electricidad compiten para comprar electricidad a generadoras. El precio fijado en estas subastas determina lo que eventualmente pagan los hogares. Este sistema tiene su origen en las reformas neoliberales de los años noventa, que prometían que el libre mercado bajaría los precios. En la práctica, ha servido para que las empresas energéticas obtengan ganancias descomunales. El año pasado, una de estas subastas en Illinois registró un aumento del 830 % en el precio de la electricidad. Ese mismo día, las acciones de algunas de las generadoras subieron entre un 11 % y un 14.5 %.

La organización regional de transmisión que supervisa el mercado energético que incluye a Chicago y a buena parte del este del país es PJM Interconnection. El monitor independiente de PJM atribuyó el aumento de los precios eléctricos a los nuevos CD, señalando que “el crecimiento de la carga de estos es la principal causa de las actuales y esperadas condiciones del mercado de capacidad, incluyendo el aumento total de la carga proyectada, el estrecho equilibrio entre oferta y demanda, y los precios altos”. El informe indica que el consumo eléctrico de los CD por sí solo añadió $9,300 millones a la histórica subasta energética de 2024. Estos costos son los que están encareciendo las facturas de los hogares. El mes pasado, el New York Times destacó el creciente descontento con PJM entre varios gobernadores estatales. El sistema energético estadounidense, descentralizado y orientado a las ganancias, no solo incumplió su promesa de reducir precios para los consumidores, sino que ahora parece incapaz de manejar el crecimiento acelerado de los CD de IA.

La creciente demanda de electricidad también está retrasando el cierre de plantas generadoras que dependen de combustibles fósiles, lo que dificultará aún más alcanzar las metas de reducción de emisiones frente al cambio climático. El exdirector ejecutivo de Google, Eric Schmidt, incluso ha propuesto abandonar los objetivos climáticos para poder alimentar más centros de datos, afirmando que la IA resolverá la crisis ambiental.

Las grandes tecnológicas que operan CD parecen estar eliminando por completo a los intermediarios del mercado energético y firmando acuerdos directamente con las generadoras —muchos de ellos con plantas nucleares. En Three Mile Island, Pensilvania —lugar de un infame desastre nuclear en 1979— se está reactivando una planta tras un acuerdo firmado entre Constellation Energy y Microsoft para abastecer sus centros de datos. En Illinois, Meta firmó un acuerdo similar con Constellation para mantener en operación la planta nuclear de Clinton.

¿Cuántos CD hay en Latinoamérica y dónde están? De acuerdo con datos de Statista, México y Brasil son los países que tienen más CD en América Latina, 154 y 150, respectivamente a finales del año 2022, aunque son numerosos los nuevos proyectos que hay en marcha. La transformación digital, la virtualización de información, la necesidad de disponer de datos, así como el auge de proyectos a gran escala en países que tienen un marcado crecimiento como México, Chile y Brasil, están incentivando esas grandes inversiones. La tendencia actual promueve la definición de espacios para ubicar estas infraestructuras, y al mismo tiempo llama la atención sobre las regulaciones que debe implementar cada país en cuanto a los ingresos fiscales que esto puede representar y vislumbran un panorama diferente en cuanto a la demanda de servicios como electricidad, conectividad o agua, entre otros. Quizás uno de los mayores problemas a solventar sea la situación de inestabilidad e incertidumbre politica-económica que suele asolar a los países latinoamericanos.