¿Qué pasó en España?

Flash Factotun Ignacianos

 

Ingº Gustavo González Urdaneta

Me gustaría aprovechar lo sucedido el lunes 28 de abril con el Apagón en España para destacar algunos puntos de interés en la planificación y operación de un sector eléctrico nacional en cuanto al equilibrio frágil entre generación y demanda, la necesidad de sincronía entre sus fuentes de generación, el efecto de un sobre equipamiento de fuentes renovables sin masa inercial, los cuales, entre muchos otros, podrían haber sido parte de los factores que llevaron al apagón más grave en años y destacan la importancia de disponer de un óptimo diversificado de la oferta de generación y de la matriz energética.

El incidente se produce, según dicen, justo después de varios días históricos en los que la demanda de energía en España había sido cubierta en su totalidad por fuentes renovables. Esta situación ha abierto un debate sobre si la falta de sincronía eléctrica pudo ser una de las causantes.

Lo primero a destacar es que la sincronía en un sistema eléctrico significa que todos los generadores que producen electricidad (centrales hidroeléctricas, térmicas, nucleares…) giran a la misma frecuencia (50Hz en Europa, 60Hz en América), manteniendo estable el suministro. Estas tecnologías tradicionales con máquinas rotativas de gran masa inercial ayudan a mantener la estabilidad de red pues actúan como “amortiguadores” ante cambios bruscos en la demanda o generación.

Por el contrario, las fuentes renovables como la solar o la eólica generan electricidad de otra forma: no giran a la frecuencia de la red mediante masas mecánicas. Se conectan al sistema a través de dispositivos electrónicos, lo que significa que no aportan inercia rotacional natural y, por tanto, no estabilizan la frecuencia de la misma manera.

Hay y seguirán saliendo múltiples versiones de lo que realmente pasó y entre ellas destacan que el apagón puede estar relacionado con una red dominada por generación renovable en ese momento, otros opinan que no es así pues, según ellos, había un alto porcentaje de generación a gran escala con activos entre nuclear, termosolar y cogeneración, asegurando que el sistema todavía contaba con un respaldo importante de generación síncrona.

Aunque la hipótesis sobre la falta de sincronía sigue siendo solo eso: una hipótesis, llevará meses determinar exactamente qué es lo que ha fallado. Esto destaca la importancia de que los sistemas Scada de las interconexiones registren en forma simultánea la secuencia de eventos que permitan identificar las causas reales de eventos como el que nos ocupa. Hasta el momento de escribir este flash, la red eléctrica española ha comunicado en rueda de prensa que tras un análisis preliminar el apagón ha sido atribuido a una desconexión masiva de potencia al sistema eléctrico español en el suroeste del país, presumiblemente de energía renovable, Esa es una consecuencia pero no la causa y ha descartado el ciberataque como causa. Lo cual era hasta ridículo.

La realidad técnica es que cuando se rompe el equilibrio entre la generación y la demanda, la frecuencia de la red empieza a desviarse. Si los generadores no pueden reaccionar a tiempo —porque hay menos inercia mecánica—, el sistema no consigue estabilizarse, y se produce una desconexión en cascada. Otra realidad a destacar es que durante el apagón varios generadores, tanto solares como nucleares, se desconectaron automáticamente ante las oscilaciones de frecuencia. Esto agravó la inestabilidad y acabó provocando el apagón masivo. Igualmente nos preguntamos si operaron las protecciones de separación de áreas previstas en todo sistema para separarlas y reducir el apagón manteniendo áreas sustentables en su mix de generación y demanda. Hay que tener cuidado con esa obsesión mundial de incrementar la participación de fuentes renovables para efecto de control del cambio climático.