El Nacional
Los apagones de varias horas y sin un cronograma oficial, según reclaman los afectados, regresaron en febrero pasado
Justo cuando Venezuela intenta seducir a capitales extranjeros con la promesa de una nueva etapa económica que permita recuperar sectores clave, los racionamientos eléctricos no dan tregua en regiones como el Zulia. Por ello, aumenta el escepticismo sobre la posibilidad de superar años de deterioro de esa infraestructura.
Los apagones de varias horas y sin un cronograma oficial, según reclaman los afectados, regresaron en febrero pasado. Antes, hubo una aparente estabilización durante 2025 de la crisis eléctrica que el país padece desde hace más de 15 años.
No fue sino hasta el 22 de marzo cuando la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, informó sobre un «plan de ahorro energético» para hacer frente a un fenómeno solar. Ella anticipó que causaría un aumento de las temperaturas durante 45 días en el país. El período venció este miércoles.
En medio de las quejas de los usuarios, la Vicepresidencia Sectorial de Obras Públicas y Servicios informó que este 7 de mayo el país alcanzó «un hito en la demanda eléctrica». Se llegó a los 15.570 megavatios. Además, la cifra fue descrita como «la más alta en los últimos nueve años».
Ante el mayor consumo, que atribuyó a las «altas temperaturas» y al «crecimiento económico», el gobierno anunció que ejecuta «maniobras» de estabilización y protección del sistema eléctrico. De este modo, buscan garantizar el equilibrio del servicio.
Horas sin luz
Pero en el día a día la preocupación de los usuarios se concentra en los cortes imprevistos del servicio. Dichos cortes pueden llegar a extenderse hasta por siete horas en ciudades como Maracaibo -la capital del Zulia- o Mérida.
Ambas urbes, ubicadas en el oeste del país, pertenecen a la zona más castigada por las fallas eléctricas de las últimas dos décadas. Esto se debe a que son el último eslabón de la red alimentada principalmente por la central de Guri, ubicada en el suroeste venezolano. Dicha central está en el extremo opuesto del territorio nacional.
«Es una sorpresa, una ruleta rusa lo que estamos viviendo con el sistema eléctrico cuando se va la luz», dijo a EFE Gustavo Aguilar, de 68 años y habitante de la comunidad marabina de Zapara, sobre los cortes inesperados.
Aguilar se queja de que «no hay ninguna información oficial (…) de por qué está sucediendo esto», y se declara «un poco escéptico» ante las negociaciones anunciadas por el gobierno con las compañías Siemens y General Electric para resolver la crisis eléctrica en el Zulia.



