Recuperar el sistema eléctrico requiere de $15 mil millones

(Foto: Archivo)
TalCual

 

El ingeniero Miguel Lara, egresado de la Universidad Central de Venezuela, alerta que los cortes de luz serán más frecuentes y su duración más larga, pues no hay repuestos, equipamiento, herramientas ni personal. “Esta situación sólo cambiará si hay un
cambio político, porque hay que hacer cosas totalmente opuestas a las que se han hecho”

Carlos Seijas Meneses

A las 4:50 pm del jueves 7 de marzo, cayó de sorpresa un apagón nacional que se con- virtió en el más largo de la historia de Venezuela. Desde ese día, millones de habitantes estuvieron sometidos a más de 100 horas sin electricidad, entre restituciones que duraban poco tiempo y bajones frecuentes. Los expertos ya habían advertido del riesgo de un apagón más fuerte que los anteriores si no se le hacía, de una buena vez, un mantenimiento planificado, minucioso y riguroso al sistema eléctrico nacional, pues cualquier perturbación impactaría severamente en el servicio.

El ingeniero Miguel Lara, egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), habla claro y raspao: La crisis eléctrica responde, principalmente, a que los gobiernos de los presidentes Hugo Chávez y Nicolás Maduro salieron del recurso humano capacitado, la falta de mantenimiento de los equipos, lo que los deteriora más rápido y su vida útil baja; y las irregularidades administrativas.

-El gobierno de Maduro insiste en el sabotaje…

Esa es una fantasía. Venezuela es el país que tiene más guerras, pero imaginarias. La única guerra que hay en realidad es la que tienen ellos contra el pueblo venezolano, lo están exterminando.

-¿Qué tan destruido está nuestro sistema eléctrico nacional?

Es complicado determinar la magnitud, nadie tiene acceso a la información, pero nuestro sistema está actualmente en las peores condiciones de su historia. Esto responde básicamente a tres factores primordiales. La primera, las capacidades gerenciales y profesionales y el conocimiento fueron desplazados por estos políticos que no estaban preparados para desempeñar cargos en este sistema complejo, como militares y adeptos al Psuv (Partido Socialista Unido de Venezuela).

Segundo, al abandono de las políticas de mantenimiento. Todos los equipos son usados por mucho más tiempo del indicado por los fabricantes. Los mantenimientos se difieren, por lo que los equipos se deterioran más rápido y cuando fallan, su reposición es más costosa y requiere de más tiempo. El tercer factor es la corrupción. Las sumas de dinero destinadas para reemplazar equipos, hacerles mantenimientos y para que el sistema crezca fueron despilfarradas en obras inconvenientes y no precisadas, y todas con sobreprecio. Hay muchos más elementos, pero esos son los tres básicos.

-Es decir, que si continúa esta administración, funcionarios inexpertos al frente del sector, la falta de mantenimiento y la corrupción, ¿vienen más apagones?

-Sí, sí. Desde hace mucho tiempo se sabía que a medida que siguieran implementadas las mismas políticas, el sistema cada día estaría peor. Los cortes de luz serán más frecuentes y su duración más larga, pues no hay repuestos, equipamiento, herramientas ni personal que atienda el sistema, el cual está mal. Indudablemente, cada día la gente va a sentir, así como lo ha sentido con el agua y otros servicios, un deterioro continuo si no hay un cambio político. Esta situación sólo cambiará si hay un cambio político, porque hay que hacer cosas totalmente opuestas a las que se han hecho.

-Luego del apagón del jueves 7 de marzo, hubo varias explosiones en subestaciones. ¿A qué se debieron?

La realidad es que el sistema eléctrico está tan deteriorado y abandonado que esas cosas son susceptibles que pasen. No son nuevas, ya venían pasando desde hace tiempo y lo que evidenciaba era ese abandono. Motta Domínguez (ministro de Energía Eléctrica) decía que era sabotaje porque para ellos la culpa siempre es de otro, pero eso no es posible. Muchos trabajadores, funcionarios y la población saben que eso está deteriorado y abandonado.

Esta vez debe haber habido muchas maniobras fuera de la norma, bajo condiciones de restablecimiento que no son bien conducidas. Además, el mantenimiento de esos equipamientos debe estar atrasado, abandonado, equipos abusados. Si bajo esas condiciones se va a poner el servicio, ese es el riesgo.

-¿Y cuánto dinero se necesita para sacar al sistema eléctrico de ese nivel de deterioro y abandono?

En el Grupo Ricardo Zuloaga calculamos que se requiere en este momento un total de 15 mil millones de dólares para recuperar y restablecer el sistema eléctrico. Creemos que la prioridad es rescatar y recuperar lo que está inoperativo, pero que sea rescatable. Hay algunas unidades que se compraron en el pasado que no son malas y están abandonadas. Es lo más barato y lo más rápido. Sin embargo, a medida que pase el tiempo, la recuperación y los montos de dinero que se requieren aumentarán. Es urgente que salgan los que generaron y tienen este desastre. Nosotros hemos estimado que ese es un monto que se debe usar en cinco años, pero también se deben tomar decisiones políticas correctas, como colocar en la coordinación y dirección de la recuperación a un equipo profesional, eminentemente técnico, con capacidad gerencial, experiencia, conocimiento y, sobre todo, con ética, que no se vaya a coger los reales. Si los políticos no entienden que el problema que tienen entre manos no es político sino técnico, y no dejan que los profesionales puedan actuar con toda su capacidad para resolverlo, entonces van a crear lo mismo que está pasando.

-¿Esa cifra incluye pasivos?

Esa cifra, que la calculamos el ingeniero José Aguilar y yo, no incluye pasivos que pueda haber. Hay contratos confidenciales que hasta se tome el poder de la empresa, no se puede saber cuántos son y cuáles de esos son legalmente pagables. Nuestro cálculo difiere de muchas otras cifras que han dado otras personas. Con 15 mil millones de dólares se puede tener una generación que pueda suplir el doble de la demanda que tenemos ahorita y con el mismo sistema de transmisión. Eso da chance a que se estudien opciones de expansión que más convengan al sistema eléctrico y al país.

-¿Usted comparte la explicación que han dado algunos expertos de que el apagón del jueves 7 de marzo se debió a que, por la falta de desmalezamiento, se produ- jo un incendio que afectó líneas de transmisión de 765 KV y devolvió la energía a las máquinas de la represa, que se apagaron por protección?

Esta es una época seca, estadísticamente es la época de más incendios forestales en el país. Las torres y las subestaciones, que deben ser patios limpiecitos, tienen montes afuera y adentro. Ese abandono hace que la maleza crezca mucho, sobre todo en invierno cuando caen las lluvias. Más de 90% de las fallas en el sistema de transmisión, en el sistema interconectado venezolano, son básicamente por vegetación, lo que indica que el man- tenimiento es deficiente. Tampoco hay militares, eso está abandonado.


 

Egresado de la Universidad Central de Venezuela, el ingeniero electricista Miguel Lara dedicó más de tres décadas al sistema eléctrico nacional. En marzo de 1975, cuando Carlos Andrés Pérez era presidente de la nación, el especialista ingresó en la Oficina de Planificación del Sistema Interconectado (Opsi), ente que coordinaba la operación y planificación del sistema eléctrico venezolano y el manejo de los sistemas de generación y de transmisión en todo el territorio nacional. Llegó a ser gerente general de la oficina y a finales de 2004 fue despedido tras casi 30 años de servicio, 29 años y 8 meses para ser exactos.

En 2013, cuando Nicolás Maduro asumió la presidencia, el ingeniero Lara fue citado, junto con el exviceministro de Energía, Víctor Poleo, por la “División contra el Terrorismo Organizado” del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) por denunciar la crisis eléctrica nacional tras un apagón nacional ocurrido el 3 de septiembre de ese año.

Es uno de los expertos del Grupo Ricardo Zuloaga