EL UNIVERSAL
MEDIO
OTRO NEGOCIO MÁS.
El tema de los bombillos ahorradores de energía que nos metieron hasta por los ojos desde 2006 y de cuyo negocio revelamos era una triangulación -como Chávez hizo costumbre para «ayudar» a Cuba y sus generales- con la isla de los Castro no nos es ajeno. La visita de Chávez ese año al pujante Vietnam capitalista -al mejor ejemplo de la otrora China comunista hoy convertida en símbolo de un voraz consumismo al estilo de Paris, Londres, Moscú o Nueva York- sirvió para que rubricar un acuerdo de compra de una planta fabricante de los bombillos con mercurio para pasársela a Cuba y éste país cobrara por la triangulación en un negocio doblemente perjudicial para Venezuela con el fin de que la isla obtuviera todos los beneficios y nuestro país se quedara con los ejemplos portadores de la contaminación ambiental más peligrosa en materia de iluminación. Como todos los proyectos que emprende el régimen militar venezolano a mitad de camino se abandonan. La feroz propaganda roja hablaba de las bondades de aquellas luminarias que hoy le corresponde desechar y alerta de su peligro al ministro de Electricidad y presidente de Corpoelec, teniente Jesse Chacón, que nada tuvo que ver aquel 2006 con la compra de la planta vietnamita y sus bombillos vía Cuba. Para ese entonces ocupaba el ministerio del Interior y Justicia, uno de los ocho despachos ministeriales por los que ha pasado en los 15 años de robolución. Las advertencias ante el peligro contaminante de las luminarias trianguladas nunca fueron oídas por el gobierno de Chávez. Esas críticas fueron consideradas «necias, desactualizadas y con odio a los hermanos cubanos que nos están ayudando en el tema eléctrico». Una mentira más del Chávez comprometido con la economía de los Castro. El equipo militar cubano integrante de uno de los distintos frentes controlados por los uniformados, como el Grupo Gaviota, se hizo acreedor a los ingentes ingresos del negocio. Hace unos días Chacón hizo la confesión del daño ambiental y la compra por $ 5 millones (para arrancar) de bombillos con tecnología de «Diodo Emisor de Luz». En nuestro portal www.runrunes está la relación por fecha de las declaraciones rojitas sobre el «excelente negocio y la seguridad para la salud de los usuarios». Cito extracto de los runrunes del 1/7/2007: «Bombillos: En esta columna del 8/6/2006 escribimos: «Triangulando. Una de las más importantes fábricas de bombillos ahorradores de energía de China recibió una orden desde Venezuela por $100 millones en productos. Las lámparas se van directamente a Cuba para satisfacer la demanda que habrá cuando funcionen los transformadores y plantas eléctricas enviados por Venezuela para cumplir con la promesa del teniente coronel de «iluminar a la Isla como ese faro que es Fidel me ha iluminado a mí». La cantidad es más grande de la necesaria y servirá para triangular su exportación a otras islas del Caribe y a nuestro país». Esta es la llamada Misión Ahorro de Energía, que colocará 52 millones de «ahorradores» en el país. Un enorme gasto sacado de nuestro presupuesto para permitir uno de los más grandes negociados de estos 8 años. Unos italianos -amigos del alto poder- se hicieron de una quebrada fábrica en Valles del Tuy (20 mil metros cuadrados techados) pagando solo 10% del valor para servir de agentes de compra de los ahorradores de energía chinos. Otra compra venezolana de bombillos en Vietnam por $150 millones fue enviada a Cuba y equivale a todos los bombillos que harían falta en Venezuela por 5 ó 6 años. Desde allí se envían a esta república bolivariana con un inflado sobreprecio bajo el supuesto de estar pagando una deuda de $900 millones». Nuestras denuncias aparecieron en esas fechas más el 2/9/2010. «La compra de la producción total de una fábrica de bombillos ahorradores de energía por parte de Venezuela se envió a Cuba, que a la vez la revendió a nuestro país, como lo denunciamos en el 1/2/2007. Por cierto, me refirieron que en aquella oportunidad «el deslenguado» mandatario comenzó a atacar a EEUU y un miembro del Gobierno comunista le aconsejó con delicadeza «no insultar a nuestro socio comercial más importante». Otra crónica más de un guiso anunciado…


