Tempestad eléctrica

DIARIO LA VERDAD (ZULIA)

Amparándose en las iguanas, papagayos y rabipelaos, los verdaderos roedores de turno le han causado un gran daño y derroche de sus recursos y tiempo al país

Mientras usted sigue sin luz, a 107 días de la elección, entre la oscuridad y la claridad, la batalla mediática sobre la electricidad se vuelve cada vez más candente entre el Gobierno y la alternativa democrática de Venezuela.

Por un lado, el Gobierno todopoderoso lleva más de año y medio ocultando la información del día a día, lo que permite engañarlo, culparlo a usted siendo inocente y hasta cometer la atrocidad de multarlo disfrazando un aumento de tarifas por un pésimo servicio, en fin la perversa oscuridad. Del otro lado, los técnicos y algunos sectores políticos como en el Zulia, Anzoátegui, Bolívar, Carabobo y Táchira dan lo mejor de sí para desenmascarar la desidia y la burla, para que usted conozca con claridad su sector eléctrico.

Amparándose en las iguanas, papagayos y rabipelaos, los verdaderos roedores de turno le han causado un gran daño y derroche de sus recursos y tiempo al país. La situación está en las manos del pueblo, el cual debe elegir entre el fracaso y el rosario de promesas incumplidas u otro camino.

El pueblo debe tener claro que salga quien salga Presidente, nada podría lograr sin un mejor estado de salud para la electricidad, el presente rumbo energético es el equivocado, será un freno de mano y una piedra en el zapato para que Venezuela salga adelante.

En estas tempestades eléctricas hay que ver más allá, mucho más allá y no dejarse engañar más, las causas que propulsan la crisis están vivitas y hay que extirparlas y la electricidad debe quedar en manos de profesionales con capacidad, por sobre todo la honestidad y el mayor respeto por usted.

Manténgase alerta y no se deje engañar. Los engañadores de oficio acechan con sus batacazos, quieren crear la sensación de normalidad y volverlo a embaucar, no los subestime. Recuerde que el precio de un buen servicio parte de sus altas expectativas y su eterna vigilancia sobre sus servidores públicos.

Más de cien años de petróleo no han podido hacer lo mucho que nos falta por hacer, ténganlo por seguro que sin una electricidad robusta y confiable, menos lo lograremos. Es hora compatriotas, no hay sustituto para la victoria sobre la oscuridad. ¡Manos a la obra que sí se puede!