Trabajadores de Corpoelec: Sin compañía eléctrica no hay producción nacional

EL PITAZO

 

Los empleados del sector eléctrico del país portestaron frente a la sede del Ministerio de Energía Eléctrica para denunciar el abandono de la compañía por parte del Estado. Exigen seguridad y garantía laborales y el mantenimiento preventivo de las estaciones generadoras

| Distrito Capital | El Pitazo

Fotos | Vanessa Tarantino.

Caracas.- Los trabajadores de Corpoelec protestaron frente a la sede del Ministerio para la Energía Eléctrica, en la avenida Vollmer, municipio Libertador, este lunes 30 de abril, para exigir la renovación de los contratos, la nivelación de los salarios y sueldos, las prestaciones sociales y el HCM. Además, denunciaron que no se entregan uniformes de seguridad, equipos y automóviles desde hace por lo menos tres años.

La mayoría de los empleados, sobre todo quienes tienen más de 20 años en la compañía eléctrica, insistieron en que Luis Motta Dominguez, ministro para la Energía Eléctrica, habla de sabotaje pero lo que genera las fallas a nivel nacional es la falta de mantenimiento preventivo en todas las subestaciones generadoras.

Domingo González, tiene 40 de sus 58 años trabajando para la Electricidad de Caracas, es inspector de energía en La Guaira, estado Vargas, expresó que el Ejecutivo desestima la importancia de la compañía: “Sin sistema eléctrico nada funciona. No hay transporte, no sirven los hospitales. No se puede producir alimentos ni cuidar a los animales destinados para el consumo. No funcionas las bombas de agua. Ni siquiera la educación funciona sin luz”.
Aseguró que sin equipos ni maquinarias no se puede ofrecer un servicio óptimo, aunque los trabajadores se esfuercen día a día. Por ejemplo, explicó que las plantas generadoras fueron diseñadas para producir 2.200 megavatios, pero actualmente solo son capaces de generar 330.
El argumento del sabotaje es repudiado por muchos. Osman Gravina, de 41 años, trabaja en el departamento de cierre y reconexión en la subestación de Los Ruices. “El ministro habla de sabotaje, pero aquí nadie se niega a hacer bien su trabajo, a pesar de que trabajamos con las uñas”. Hace tres días, a Osman y a sus compañeros les entregaron uniformes después de tres años de abandono; sin embargo, solo les fueron asignados un pantalón, una camisa y un par de zapatos por persona. Él se quejó: “Cómo a alguien que trabaja de lunes a viernes le vas a dar un solo conjunto. Que de paso, un kilo de detergente cuesta lo que ganamos en un mes”.
Algunos tienen más tiempo esperando insumos y equipos de trabajo. Quienes operan en la subestación de La Yagura, tienen seis años utilizando los uniformes desgastados y viejos. Oswaldo Landaez, tiene 52 años y 30 en la unidad de reclamos y anomalías. No tiene contrato ni garantías sociales. Al preguntarle cuánto cree que debería cobrar mensualmente, le costó hacer una estimación y aseguró que mientras haya guerra económica poco ayudan los aumentos de sueldos.
Jorge Silvestre, de 43 años, contó el caso de un compañero que murió luego de que sufriera un accidente cerebrovascular (ACV), sin seguro funerario, la familia no podía costear los gastos de velorio y entierro, por lo que muchos trabajadores colaboraron monetariamente para poder darle sepultura. “El dejó tres niños, ¿Ahora quién ayuda su familia?”, expresó Silvestre.
Tampoco cuentan con HCM, pues la compañía eléctrica está en mora con la aseguradora y para poder ser atendidos deben visitar varias clínicas para, muchas veces, terminar en un hospital o Centro Diagnóstico Integral (CDI).
La ausencia de seguridad laboral y social viola el artículo 87 de la Constitución que establece: “Todo patrono o patrona garantizará a sus trabajadores y trabajadoras condiciones de seguridad, higiene y ambiente de trabajo adecuados. El Estado adoptará medidas y creará instituciones que permitan el control y la promoción de estas condiciones”.
Aureliano González, es jubilado y trabajó durante 30 años en el sector eléctrico. Se preocupa por el futuro de Corpoelec y de la capacidad productiva del país. Precisó que además de no tener salarios acorde a sus labores, seguro médico, ni equipos de trabajo, ya no hacen cursos de capacitación ni actualización. Muchas veces, quienes ingresan a la compañía muestra deficiencia en sus conocimientos y preparación.
Manifestó: “Lo que hay ahora es un gran plan de improvisación. Esta debería ser una empresa fundamental para la nación. Sí no hay generación eléctrica no hay producción en el país”.