El Carabobeño
La Unidad 6 de Planta Centro salió del Sistema Eléctrico Nacional tras una falla ocurrida el 4 de diciembre de 2019
El reinicio de operaciones de la Unidad 6 de Planta Centro representa la posibilidad de sumar 600 megavatios (MW) al Sistema Eléctrico Nacional, pero también abre preguntas sobre las condiciones en las que funcionará y sus riesgos técnicos.
El ministro para la Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, anunció que la unidad estaría de vuelta en los próximos días. Es la mayor unidad termoeléctrica de Venezuela. Su regreso podría aliviar la presión sobre un sistema con un déficit que se evidencia en cada corte diario que enfrentan los venezolanos en el interior del país.
De concretarse esta promesa debe prevalecer la transparencia. Así lo plantea el ingeniero especialista en sistemas de generación eléctrica, José Aguilar. El advierte que las unidades 5 y 6 de Planta Centro, con una capacidad conjunta de 1.040 MW, fueron adaptadas para operar con gas sin haber sido probadas ni certificadas después de esa modificación.
El riesgo no es menor. Aguilar señala que una puesta en servicio sin las pruebas correspondientes podría derivar en explosiones, pérdidas humanas y daños materiales. Para el especialista, recuperar una unidad no consiste únicamente en encenderla. También implica demostrar que puede operar de manera segura.
Planta Centro: 600 megavatios bajo prueba
La Unidad 6 comenzó su operación comercial en abril de 2016. Llegó después de una inversión superior a mil 500 millones de dólares, una cifra que Aguilar considera excesiva frente a un costo que, según su estimación, no debió superar los 850 millones de dólares.
La máquina duró poco más de tres años antes de sufrir una falla catastrófica. Ocurrió el 4 de diciembre de 2019. El daño obligó a sustituir el turbogrupo y abrió otro largo capítulo de reparaciones, espera y anuncios sobre su regreso.
Ahora la fecha vuelve a aparecer sobre el calendario. El retorno fue anunciado para los primeros días de octubre de 2026 y, de acuerdo con Aguilar, es posible que la unidad ya se encuentre en pruebas al momento de publicación de esta nota.
Pero 600 MW no son solo una cifra. Detrás de ellos hay una máquina de gran tamaño, una red que espera su aporte y un sistema que necesita que la generación que se incorpore permanezca disponible.
Aguilar insiste en otro punto. La calidad del combustible también importa. A su juicio, los combustibles de baja calidad suministrados por PDVSA pudieron acelerar el deterioro de los equipos, incluso después de reparaciones que buscaban extender su vida útil durante seis años.
Una termoeléctrica que perdió máquinas en el camino
Planta Centro es la mayor central termoeléctrica de Venezuela. Su historia comenzó a mediados de los años 70 y en 1985 ya contaba con cinco unidades: dos de 400 MW y tres de 440 MW, para una capacidad de 2.120 MW.
La sexta llegó después. En 2010 se anunció su construcción con 600 MW adicionales, mientras que ese mismo año comenzó el proyecto Termocarabobo, una instalación vecina con cuatro unidades de turbogas y 772 MW de capacidad conjunta.
Sobre el papel, el complejo de Planta Centro tiene músculo. En la práctica, buena parte de esas máquinas lleva años detenida.
La Unidad 1, de 400 MW, está fuera de servicio desde el 11 de noviembre de 2017. La Unidad 2, también de 400 MW, permanece inoperativa desde el 15 de octubre de 2009, pese a que sus componentes fueron reparados integralmente en Estados Unidos y, según Aguilar, permanecen en la planta desde 2012 en condiciones para operar otras 50 mil horas. 14 años han pasado desde entonces. La máquina sigue esperando.
Las unidades 3 y 4, de 440 MW cada una, dejaron de operar el 24 de julio de 2014. Aguilar estima que acumularon unas 115 mil y 120 mil horas de operación, respectivamente, muy por encima de las 50 mil horas que deberían transcurrir entre mantenimientos mayores.
Su recuperación, advierte, podría ya no ser viable. Algunos de sus equipos, sin embargo, todavía podrían tener una segunda oportunidad en la Unidad 5.
Mucho dinero, poca generación
La Unidad 5, de 440 MW, entró en operación comercial en abril de 1985. Recibió inversiones importantes entre 2003 y 2020 y tuvo su última operación, según Aguilar, el 14 de febrero de 2026.
El resultado es una paradoja. Planta Centro y Termocarabobo acumulan inversiones superiores a tres mil 500 millones de dólares, pero las dos instalaciones actualmente solo estarían en condiciones de entregar unos 450 MW.
Eso representa una disponibilidad cercana al 13 %. Miles de horas de generación quedaron atrapadas en máquinas detenidas.
Aguilar pone la cifra frente a la historia. En los años 80, las cinco unidades originales de Planta Centro llegaron a aportar hasta 1.500 MW de los 2.120 MW que tenían instalados.
Hoy, después de años de inversiones, reparaciones y proyectos, la capacidad efectiva es mucho menor.
Una reserva frente a Guri
La importancia de Planta Centro no termina en sus propios equipos. Su ubicación la convierte, según Aguilar, en una pieza estratégica para el sistema interconectado.
Junto con Termocarabobo, podría respaldar la energía proveniente de Guri, Caruachi y Macagua y facilitar su distribución hacia el centro, occidente y sur del país.
Cuando baja el agua, la generación termoeléctrica adquiere todavía más peso. Aguilar sostiene que estas plantas podrían contribuir a reducir la presión sobre el embalse de Guri y ayudar a disminuir la necesidad de racionamientos durante períodos de baja hidrología.
Pero para eso deben estar disponibles. Una central que existe en los registros, pero cuyas máquinas permanecen detenidas, no aporta megavatios a la red.
La Unidad 6, por eso, representa algo más que 600 MW. Es una prueba sobre cuánto puede durar el regreso de una máquina que ha pasado años entre reparaciones y fallas.
El riesgo de volver sin corregir la raíz
Aguilar considera que el problema de Planta Centro y Termocarabobo no puede explicarse únicamente por la edad de sus equipos. A su juicio, también existe una falla sostenida en las prácticas de operación, mantenimiento y gestión.
Para Aguilar, Planta Centro nunca ha sido recuperada plenamente. Sostiene que la falta de transparencia administrativa y de buenas prácticas ha alimentado un círculo de inversiones, reparaciones, fallas y nuevas inversiones.
El país necesita esos megavatios. Carabobo también. Pero el regreso de la Unidad 6 no debería medirse únicamente por el momento en que sus 600 MW entren a la red, sino por cuántas horas podrá mantenerse allí sin volver a convertirse en una máquina detenida. Ese es el verdadero examen de Planta Centro. No arrancar. Permanecer.
https://www.el-carabobeno.com/unidad-6-de-planta-centro-volveria-con-600-mw-y-riesgos-tecnicos/



