EL NACIONAL
El tratamiento de los desechos y la vialidad son las principales preocupaciones de los habitantes.
Congestionamiento de vías, incremento de los desechos sólidos en las calles, fallas en los servicios públicos de agua y de electricidad y deslizamiento de los terrenos por causa de drenajes no adecuados son sólo algunas de las consecuencias que los vecinos de Karimao creen que tendrán que sufrir tras la posible construcción de una ciudad socialista en la zona.
A diferencia del sábado, cuando cientos de personas seguidoras del oficialismo se aglomeraron en el lugar para discutir la inminente edificación de 1.600 viviendas en el sector, ayer ni siquiera los perros recorrían la única vía que lleva hacia el parcelamiento privado de Karimao Country. Y, aunque los propietarios de estas parcelas se mostraron preocupados por la presencia imprevista del grupo que acudió a la asamblea, será esta noche cuando discutirán las implicaciones que tendrá ese hecho en su vida diaria.
En una consulta realizada a las puertas de la urbanización, los vecinos admitieron sentirse víctimas del abuso oficial, pues, explicaron, desde hace aproximadamente dos años mudaron a esta zona a un grupo de damnificados, quienes viven dentro de unos galpones, y debido a que estas áreas no tienen drenajes, todas las aguas servidas del refugio caen en la urbanización, lo que provoca el deslizamiento del cerro que da a la entrada.
«Empezaron a lanzar los desechos por la montaña y nosotros tuvimos que hacer las canalizaciones; porque aquí no hay servicios públicos», dijo Haydee Durán.
«Esta vialidad no aguanta la sobrepoblación del lugar, y no hay vías alternas», señaló Luisaelena Echarry, al advertir que las parcelas funcionan con pozos sépticos y que si hoy cuentan con los servicios es porque ellos mismos han salido a buscarlos.
Edith Almeida indicó que se siente molesta «ante tanto abuso». La vecina agregó indignada que los damnificados de los galpones viven en una situación deplorable; por eso se pregunta cómo funcionarán los servicios con una ciudad socialista en el lugar.
Jesús Nicoliello dijo que todo se resume en una palabra: anarquía. Por eso concluyó que el problema no es ni será la asignación de viviendas, sino el modo de hacerlo: «Las soluciones deben ser planificadas».


