CORREO DEL CARONÍ (CDAD BOLÍVAR)

Entre constantes apagones, fluctuaciones eléctricas y frecuentes suspensiones y fallas en el servicio de agua potable deben vivir los habitantes, sin distingo de clases, de la capital del estado Bolívar.

Y es que en un día se llegan a registrar hasta ocho cortes o bajas de voltaje de la energía eléctrica, a lo que se le suma la situación del servicio de agua, que llega a escasear hasta por una semana en algunos sectores. Las quejas, en los últimos días, han ido y venido en esta ciudad, donde cualquiera de los sectores, urbanizaciones e incluso barrios resultan afectados por las fallas en materia de servicios públicos, como agua y electricidad, que cada día empeora, tal como lo asegura Marilyn Vargas, habitante de Cañafístola I.
Vargas dibujó lo que ya se ha convertido en una calamidad para la población bolivarense en cuanto al servicio eléctrico, a cargo de Corpoelec Heres, antigua Elebol. “Cuando se llegan las 5:00 de la tarde, la electricidad es pésima en el sector, porque empieza a ir y venir y uno tiene que desenchufar los aparatos para que no se vayan a dañar, y uno tiene que cuidar lo que tiene”, comenta.
“En menos de una hora hay como tres apagones”, añade. Esta misma situación la padece el resto de los sectores bolivarenses, donde las fallas o apagones se producen a cualquier hora del día y de la noche.
“El sistema, últimamente ha venido teniendo problemas, porque en Cañafístola nunca faltaba el agua”, señala.
Hasta diez apagones
Noraima Pereira, habitante de la calle Bolívar del Casco Histórico, comenta que a

diario no sólo debe lidiar con los apagones, sino con la falta de agua en la zona.
“Eso es todos los días. Después del mediodía hay como diez apagones, y el agua ni se diga: más son las veces que no hay, que lo que hay”, asegura.
La problemática se ha agudizado, según comenta Josefina Ramírez, quien reside en el Casco Histórico, señalando que apenas el viernes se produjeron no menos de ocho bajones, “y no tanto bajones, sino apagones, porque se apaga y viene la luz”.
Como consecuencia de esos apagones, dice, “se me dañó la lavadora, y tuve que mandarla a reparar; y el agua, eso es todos los días a las 11:00 de la mañana”. Ramírez cree que la falta de inversión y las pésimas políticas gerenciales están acabando con lo poco que “servía” del servicio de electricidad.
En una sola palabra describió Jesús Meneses la situación eléctrica: “Deficiente”. Asegura que esta ciudad no ha logrado tener servicios de altura, estando condenada a sufrir un colapso eléctrico.
Para muchos habitantes de esta urbe, sólo quien la padece sabe lo que se sufre, como María Teresa López, habitante de la avenida España, en La Sabanita, quien comenta que el pobre debe tomar previsiones ante los apagones, en su caso debió hacer un esfuerzo y comprar reguladores o protectores eléctricos para evitar la quema de electrodomésticos. “Todos los días que se va la luz, se va el agua”, añade.
En mora con inversiones

Juan Sakur, como ex presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Ciudad Bolívar, directivo de Consecomercio, y como cualquier otro ciudadano afectado por el servicio eléctrico en la capital bolivarense, afirma que esta ciudad vive en un constante caos eléctrico, “lo que no es nada nuevo”.
“Aquí no vemos con anormalidad un día que no haya luz, sino es que vemos con anormalidad un día que no haya apagones”, agrega. Sakur llega a la conclusión de que se vive en un mundo al revés, puesto que esta ciudad es la capital de un estado donde se producen las dos terceras partes de la energía eléctrica que se consume en todo el país y no existe un día (cuando llueve o hay mucho calor) que no falle la electricidad.
“Hay hasta dos y tres bajones al día. Pero el más fuerte es en horas del mediodía, que se ve en los equipos de aires acondicionados y las luces cuando merman en fuerza, y al regreso viene con intensidad que pueden quemar los equipos”, señala.
No duda en señalar que se está en mora en materia de inversión eléctrica en esta ciudad, tanto que en 2007 se planteó el proyecto de instalación de cuatro nuevas subestaciones para Ciudad Bolívar, que vendrían a darle la solución a esta crisis eléctrica. Se dijo que esas subestaciones se instalarían, a lo sumo, en tres o cuatro años, lo que significa que a más tardar estarían listas en 2011. “Es decir, que hoy estamos con cinco años de promesas, y uno de mora”, añade.
Dice que hoy, uno de cada tres comercios ha tenido que buscar alternativas ante los apagones haciendo uso de plantas eléctricas, “porque cuando falla ese servicio, afecta el sistema de facturación y crea problemas con el fisco”.


