¿Andrés podría no ganar?: sólo si muchos se rinden y no votan

CORREO DEL CARONÍ

PÚBLICO & CONFIDENCIAL/Damián Prat C.

Andrés Velásquez tiene poderosos argumentos en positivo para acumular mucho apoyo. Su historia como luchador político y social perseverante en la defensa de Guayana, sus empresas, sus comunidades populares y sus trabajadores. Esa es una razón, junto con su conocida honestidad. No se hizo rico y por el contrario, vive como cualquier profesional de clase media, lo cual no es poco decir si lo comparamos con estos supuestos “revolucionarios” llamados los “boli-burgueses” que ostentan enormes fortunas.

Justo por ese historial tan positivo es que la campaña del rangelismo ha desatado una campaña tan brutal de guerra basura usando su periódico y millones de dólares en avisos pagados a precio de oro. Tratando en vano de “cambiar la historia” y destruir lo que son los valores fuertes de Andrés. Quizás piensen que pueden hacer dudar a los más jóvenes que no han conocido directamente al Velásquez gobernador.

En todo caso, la tremenda obra de sus seis años como gobernador también lo avalan. Fuimos a Vista al Sol y a Colinas de Unare acompañando al Radar de los Barrios. En la primera comunidad, los luchadores vecinales recordaron que el único liceo fue construido por la gobernación de Andrés mientras que el actual gobernador no ha dejado nada perdurable aunque 20 años después ya aquel liceo hermoso es insuficiente. Y en las Colinas nos mostraron la única escuela del sector, también construida por la Gobernación en el período de Andrés. Antes una “tacita de plata”, ahora llena de problemas y carencias por el abandono de este gobernador. Dos ejemplos como hay cien más.

Otra fortaleza que explica por qué Andrés ganó las elecciones primarias con votación tan amplia que sumó alrededor del 70% de los votos aunque tenía competidores con sus propios méritos. Los que tienen edad recuerdan bien un valor esencial: el entendimiento entre Leopoldo Sucre Figarella y Andrés a pesar de las enormes diferencias político partidistas entre ambos. Los dos demostraron grandeza. Sin dejar de tener cada uno sus posiciones políticas trabajaron juntos por Guayana en un ambicioso programa de obras públicas. Esa calidad humana y política no es tan común.

Más allá de las fortalezas propias de Andrés como candidato, está el enorme crecimiento de la votación de la oposición democrática que sumó 95 por ciento de votos más entre la presidencial anterior y ésta. Fue junto a Amazonas, la región en la que más creció el voto por el cambio. La Unidad ganó en casi todas las zonas residenciales de los trabajadores de nómina de las empresas básicas, privadas y organismos del estado.

En el campo rival, el candidato del continuismo tiene muchas debilidades. Decenas de miles de votantes de Chávez no lo harán por el actual gobernador. A él no lo eligió la parte del pueblo que apoya al gobierno. Fue impuesto “a dedo” y a juro contra el deseo de la mayoría del chavismo. Lo que más le reclaman los chavistas de base es su conducta “exquisita”, distante, más propia de un oligarca, alejada del pueblo. También causa rechazo los escándalos de corrupción que lo involucran. Y su escasa obra a pesar de tanto dinero. El abandono de las escuelas y la indiferencia ante la inseguridad y la criminalidad lo descalifican.

Nunca tuvimos un gobernador tan antiobrero como el actual. El maltrato a los trabajadores de la Gobernación, de Hidrobolívar, del 1-7-1, Inviobras. Perseguidos por tener sindicatos. Negados los contratos colectivos. Brutalmente olvidada la seguridad en el trabajo. La represión contra los sidoristas en 2008. La represión contra las comunidades populares que protestan. Por eso los candidatos alternos y disidentes del chavismo recogen votos de la militancia chavista.

No sabe Rangel cuánta irritación causan sus vallas en las que anuncia como “obra hecha” lo que no existe y sólo está en maquetas. O las “autopistas y avenidas” que asegura haber construido cuando todos saben que tanto la autopista a Ciudad Bolívar y la avenida Expresa o Angosturita tienen más de 20 años hechas. Un simple asfaltado y cambiar el nombre son transformadas por sus vallas de publicidad engañosa como “obras”.

Con todo, hay algo que podría evitar que Andrés Velásquez gane las elecciones del 16-D. Igual que otros buenos candidatos y gobernadores de otras regiones. Algo que podría impedir que tengamos un gobernador de calidad que sea palanca de apoyo para las luchas populares. Uno que rescate el verdadero poder popular que es la descentralización. ¿Qué cosa puede evitarnos disponer de “un excelente camello para atravesar el desierto”?: Ese algo es el abstencionismo causado por el “guayabo”. Un peligro enorme. Si muchos ciudadanos no se levantan, si se rinden y se dejan vencer por el desaliento, es la única forma en que no haya cambio en la Gobernación. Más que necesario, es indispensable levantarse y… ¡a luchar! con el voto y con la participación.

Por cierto, y esto no deben olvidarlo los venezolanos: ese abstencionismo estéril y suicida es estimulado desde Miraflores. Hay una permanente campaña guiada por el G2 cubano (disfrazándose de “opositores”) para sembrar derrotismo hablando de “fraude”, atacando al liderazgo de la oposición democrática. Con “cadenas” de mails y por Twitter. Con “articulistas” dañinos que son supuestamente “opositores radicales y duros”. Mucha gente cae, sin saber que son el objeto de una operación llamada “guerra sicológica” o “psi-war” para desanimarlo con la coba del “fraude” y llevarlo a la abstención para que no ganen buenos candidatos como Andrés y en cambio tengamos pésimos mandatarios como El Aissami, Rangel Gómez, Jaua o ese personaje de vergüenza que es Arias Cárdenas, entre otros. ¡A levantarse, pues!

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