El Pitazo
Lejos de quedar superada la crisis eléctrica que se inició hace 12 meses en la capital zuliana, hoy su sistema eléctrico sigue tan vulnerable como hace 365 días, cuando un apagón general dio inició a una calurosa travesía en una ciudad donde el sol no da tregua y la temperatura llega hasta 42 grados
Nataly Angulo | Zulia | El Pitazo
Maracaibo.- Imaginar que una ciudad tan caliente como Maracaibo podría estar 48 horas continuas sin electricidad y que algunos sectores superaran las 100 horas, parecía hace un año una exageración, de esas que identifican al zuliano. Pero en la Venezuela del presidente Nicolás Madurofue posible en este 2018.
Los habitantes de la capital zuliana y de los otros siete municipios de la Costa Occidental del Lago de Maracaibo padecen desde hace un año penurias por una crisis eléctrica que los llegó a dejar aislados del Sistema Interconectado Nacional, la cual les quemó aparatos eléctricos y que aún los hace correr para desenchufar sus equipos con cada bajón y los pone a sudar de vez en cuando por apagones o racionamientos esporádicos.
El sistema eléctrico de Zulia sigue hoy tan vulnerable como hace 365 días, cuando se registró un apagón general que dejó por más de cinco horas a la Costa Occidental del Lago sin electricidad. Ese fue el inicio de una crisis eléctrica severa, que hoy, 23 de diciembre, cumple un año.
Al menos 30 apagones generales registró la capital zuliana durante este año, sin contar los severos racionamientos de hasta 12 horas diarias a las que fueron sometidos los habitantes de una ciudad donde el sol no da tregua y la temperatura puede alcanzar los 42 grados centígrados.
EN DEPENDENCIA
Hace un año, el sistema eléctrico de Zulia dependía en casi 80 % de la generación de Guri y 20 % de la generación local. Doce meses después la distribución no varió mucho, pese a que el Gobierno gastó 5.269 millones de bolívares soberanos, más 40,85 millones de dólares y 1,8 millones de euros para recuperar el sistema de transmisión de energía que conecta a Maracaibo con el Sistema Interconectado Nacional y aumentar la generación térmica en Termozulia y la Ramón Laguna, según el balance que ofreció el 8 de noviembre el ministro de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, al despedirse de la región zuliana.
En los diez meses de trabajo que mantuvo Corpoelec para solventar una crisis que desmejoró la calidad de vida de los marabinos y que los hizo dormir a la intemperie por semanas, apenas logró una disponibilidad de 16 % de la generación térmica de una capacidad instalada de 3.056 megavatios. Hoy, 84 % de ese potencial eléctrico está indisponible y es una de las causas por las que Zulia dependa de una deteriorada Red Troncal de Transmisión, que la hace vulnerable a vivir de apagón en apagón.
Algunos ingenieros de Corpoelec que participaron en los trabajos de recuperación del sistema en Zulia y que por temor a represalias piden no ser identificados, aseguraron a El Pitazo que la generación sigue con grandes problemas. “El sistema eléctrico de Zulia depende principalmente de lo que se importa del Guri, que es de más de 6o % de la demanda y en algunos caso llega a ser de 80 %”, asegura uno de los especialistas.
En vista de la situación, puede darse el caso de que una avería que presente alguna de las cuatro líneas de transmisión operativas que atraviesan el lago de Maracaibo, dejará a parte de la capital zuliana sin electricidad, y sobre todo si la que falla es la única conexión de 400 kilovoltios, que perdió su redundancia ya que Corpoelec prefirió usar una de sus dos líneas en este nivel de voltaje para importar más energía, pero de manera limitada porque la opera en 230 kilovoltios.
Agregaron los ingenieros que la ciudad también quedará a oscuras si ocurre alguna falla en la debilitada Red Troncal de Transmisión, porque depende de la energía que proviene del Guri, tal como pasó en los últimos dos meses, cuando se registraron dos explosiones en la subestaciones medulares de La Horqueta y La Arenosa.
Para evitar esa dependencia y sortear los embates de un deteriorado Sistema Interconectado, la capacidad de MW mínima de producción que debe tener Zulia disponible es de 80 %, según estimó el ingeniero José Aguilar, consultor internacional en análisis de riesgos eléctricos.
“Si tengo 80 % de disponibilidad, unos 2.400 megavatios (hoy), más los combustibles asociados a ese nivel de requerimiento, como era tradición mientras funcionó la extinta Enelven, pudiera sortear cualquier falla nacional”, precisó Aguilar.
El consultor afirmó también que con el dinero invertido en los trabajos de reparación, que dejó la capacidad de transmisión y generación local similar a la de hace un año, se podían recuperar 3.000 megavatios térmicos para tres o cinco años de operación confiable en Zulia.
CUESTIÓN DE TIEMPO
El apagón de hace un año fue producto de sabotajes, según la tesis que esgrimió el Gobierno, versión que dio para cada una de las fallas eléctricas que se registraron en los últimos 12 meses. Incluso fue también la “explicación” que se ofreció el 10 de agosto, cuando, por la desesperación del ministro Motta Domínguez, se trató de reconectar el cable de 230 kilovoltios que atraviesa el puente Rafael Urdaneta sin terminar de hacerle unas pruebas de calibración. Esto generó un incendio en la arterial vial y originó el aislamiento de Maracaibo del Sistema Interconectado.
La causa real -según trabajadores de Corpoelec– fue que un banco de transformadores de la Subestación Cuatricentenario se averió debido a las constantes violaciones de los límites en la transmisión, a las que además se someten las líneas con las que se importa la energía desde el Guri, y que fue lo que originó el segundo apagón general en diciembre de 2017 en Maracaibo, justo a las doce de la medianoche del día 24.
De esa experiencia no aprenden las autoridades de la industria eléctrica. Hoy, con cuatro de seis líneas de transmisión operativas (una del puente, una sublacustre y las dos que cruzan el Lago por vía aérea), los cable siguen estresados por la permanente sobrecarga con la que operan, al menos tres de esos cuatro nexos.
“Las líneas de 230 kilovoltios las están cargando a diario a su límite máximo de 300 megavatios, cuando por las condiciones de edad y sus reparaciones no deberían operarlas a más de 70 % de su capacidad, es decir, no más de 200 megavatios de transmisión. Esta situación, más temprano que tarde, desencadenará otra falla en ellas por degradación de los cables causada por los esfuerzos, calentamientos y el estrés electromecánico”, aseguró uno de los ingenieros consultados que trabajaron en las reparaciones de esas líneas.
A este escenario se suma el hecho de que Maracaibo ya no puede ser auxiliada con energía desde Colombia, porque la línea que conectaba a la subestación Cuatricentenario con Cuestecitas (del lado colombiano) fue condenada ya que Corpoelec prefirió eliminar esa autopista eléctrica e instalar en esa conexión el banco de autotransformadores que trajeron desde Planta Centro. “El gran pecado del régimen es abusar de las líneas que provienen del Guri y no mantener la generación térmica”, resumió el ingeniero Aguilar.
El ministro Motta Domínguez se despidió de Zulia el 8 de noviembre y aseguró que dejó un sistema eléctrico estable y confiable; pero lejos de eso, la realidad es que se sigue en la misma vulnerabilidad y dependencia de lo que transmita el Guri -según la explicación de los expertos- y los apagones ya se hacen normales en un estado con una depresión en su economía, que se aceleró y profundizó debido a 365 días de fallas eléctricas.
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