EL CARABOBEÑO
Los reflectores instalados en ambos sentidos del túnel de La Cabrera, en Diego Ibarra, se encuentran inoperativos. La vía que comunica a los estados Carabobo y Aragua, a través de la Autopista Regional del Centro (ARC) está a oscuras y en evidente abandono gubernamental.
Durante el día, los conductores que ingresan a ambos túneles en sus sentidos Caracas – Valencia y viceversa, deben encender las luces de sus vehículos para poder visualizar el resto de la oscura vía. Aquel conductor que no lo haga, aumenta el riesgo de sufrir un accidente de tránsito.
Wilfredo Ramos, quien diariamente transita por el túnel sur, sentido Valencia – Maracay, confesó que la oscuridad del conducto es un problema que debe ser corregido cuanto antes, pues no todos los vehículos tienen la misma calidad de alumbrado frontal. “¿Nadie piensa en aquella persona que conduce un carro viejo que tiene poca luz? ¿Quién piensa en esa angustia?”, comentó.
Muchas de las cerámicas pegadas en las paredes de ambos túneles reposan en las mínimas aceras por donde una persona puede transitar sin ser atropellado. Las estructuras dejan ver una falta de atención de hace mucho tiempo y una indolencia de las autoridades del Ministerio de Transporte Terrestre (MTT).
El antiguo Ministerio de Transporte y Comunicaciones (MTC), en conjunto con la Fundación Fondo Nacional de Transporte Urbano (Fontur), y la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), realizó en enero de 2011 trabajos de rehabilitación en ambos túneles, en los cuales se recuperó el sistema eléctrico, se limpió la calzada, se colocaron ojos de gato y se rayó la vía. Hasta este miércoles todo esto estaba parcialmente arruinado.
En algunos tramos del túnel sentido Caracas – Valencia, se despegaron los ojos de gatos, sistema de guía vehicular que permite a los conductores orientarse y no salirse de los canales de la autopista.
Javier Riaño, conductor, pide atención inmediata para corregir las fallas de estos peligrosos túneles que a su juicio ponen en riesgo la vida de transportistas, camioneros y demás choferes que transitan por el lugar. “Esto es un problema que debe ser solucionado”.
El riesgo de transitar por ambas zonas aumenta en las noches. La acostumbrada oscuridad de los 2.2 kilómetros del viaducto La Cabrera, aunado con el apagado del sistema eléctrico de los túneles, hacen de este tramo de la ARC un recorrido peligroso.


